“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6). La memoria es la potencia del alma, por medio de la cual retenemos y reconocemos los eventos pasados con plena conciencia. La memoria se encuentra en el óvolo frontal del cerebro o en alguna parte de la mente, por encima y más allá de la red cerebral y las informaciones que recibe el cerebro departe de los cinco sentidos. La memoria se compone de recuerdos de cosas, de sucesos que nos han ocurrido y marcado en el transcurso de nuestra vida. (Las marcas de la niñez; los pecados generacionales; y el ocultismo etc.). Para llegar a nuestro destino, es necesario limpiar el camino. Hay muchos obstáculos pero si hacemos lo correcto, llegaremos a la meta. El destino (propósito) es la razón por la que hemos sido creados por Dios. ¿Qué cosas han ocurrido en tu vida que te han marcado hasta el día de hoy? ¿Qué escuchaste? Que te llevó a crecer frustrado y destrozado por dentro. ¿Qué viste? ¿Cómo te criaron tus padres? Dios quiere curar tus heridas y traumas psicológicos y emocionales. “El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias” (Salmos 103:3). Los ríos de Dios están fluyendo y si tú entra en sus aguas, Dios sanará tu cuerpo, alma y espíritu. “Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río” (Ezequiel 47:9). Jesús vino para curar nuestras heridas, el profeta Isaías dice: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). Pero para ser sano tenemos que remover los escombros del pasado. Tenemos que remover el resentimiento, el miedo, y todos nuestros temores al fracaso, a la oscuridad, a la enfermedad y a la muerte. “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” (Salmos 147:3). Tenemos que remover de nuestras vidas todas aquellas causas posibles de enfermedad como es el odio, los rencores, las raíces de amargura, y las discordias. “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, de la que nadie se acuerda” (Jeremías 30:17). No acepte las críticas destructivas, echa fuera de tu corazón la culpa, y la ira reprimida. Arroja de tu vida todas aquellas cosas que han venido producto del rechazo que ha experimentado. El rechazo es una de las causas principales de los traumas, y de una baja autoestima. Dios te llama a perdonar, porque quiere liberarte de la depresión, de la soledad, y del abandono. Sí tu vida esta en esta condición a causa de abusos físicos, o verbal Dios promete sanarte. Hay personas que han sido víctima de violación, y que todavía no han sanadas. Otras han sufridos maltratos físicos, psicológicos y emocionales, y estas experiencias les han generados serias perturbaciones emocionales, inestabilidad, indecisiones, inseguridad, y temores. José sufrió a causa de la envidia de sus hermanos. Fue echado en una cisterna y más tarde vendido como esclavo. Fue víctima de a coso sexual en la casa de Potifar, y tubo que sufrir una prisión injusta a causa de esto. José se enfrentó al dolor, pero al perdonar a sus hermanos Dios lo sanó de su dolor. “Y se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos” (Génesis 42:24). Remueve los escombros, esos que te ha herido, y marcado, y tráelos al artar de Dios. Jesús quiere sanar tus memorias, y recuerdos, Él quiere restaurarte en lo espiritual, psicológico y emocional. Un cristiano sano, es un cristiano que estudia las Escrituras, ora y adora a Dios con alegría; al hacerlo obtiene de Dios la autoridad, y el poder para vencer en sus luchas diarias. Mientras más sano tu este, mayor será tu bendición, y mayor será la unción del Espíritu de Dios sobre ti. Reconoce que necesitas sanidad y confiesa tus pecados. Reconoce tu falta de perdón hacia aquellos que te han dañado y herido. Humíllate y arrepiéntete delante de Dios por haber guardado todo ese pasado oscuro y tenebroso en tu corazón. Desecha todo resentimiento, rencor, odio y amargura. Este es un nuevo día, y una nueva oportunidad. Comprométete con Dios a perdonar a cada uno de los que te han ofendido. Expresa tu perdón en forma verbal a cada una de esas personas, especifica las razones por las cuales las tiene que perdonar. Ha un recorrido por tu vida y enumera todas y cada una de las situaciones en las cuales tu experimentaste dolor, sufrimiento, y rechazo; ponla en las manos de Cristo. ¡Amén!
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Estamos dedicado al estudio de las Escrituras. Analiza conmigo tema de erudición, teología sistematica y dogmática; teología fundamental, moral y crítica; hermenéutica, homilética, exégesis, lingüística, sociología, psicología pastoral, historia, guerra espiritual, liderazgo y mucho más.¡Únete!
septiembre 30, 2011
septiembre 29, 2011
Conforme al corazón de Dios
“Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana” (Marcos 3:5). Para los fariseos la religión consistía en obedecer ciertas reglas y normas. Era llevar a cabo todos los actos externos que se consideran religiosos, esto lo convertía en ciegos y sordos ante las necesidades de los demás. Para Jesús la religión era servir, era amar a Dios y a las personas. Lo más importante no era observar o realizar un ritual, sino suplir las necesidades de las personas y responder a su clamor. El hombre perfecto no es aquel que intenta perfeccionarse a sí mismo, a través de numerosos rituales; sino aquel que busca a Dios siguiendo sus huellas y obedece tanto en sentido individual, o como parte del pueblo de Dios, y esto implica aprender a ser virtuoso. Realizarse, es hacer la voluntad de Dios como individuo y como parte de la comunidad cristiana. Abraham debía aprender y enseñar a sus hijos a tener confianza en Dios y a servirle con fidelidad. “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Génesis 18:19). Hay una virtud básica que debe ser practicada como condición para permanecer fiel a Dios y al pacto (Éxodo 19:5-8). El vicio fundamental de los seres humanos es seguir a los dioses falsos (Deuteronomio 4:35; 6:14). Muchas veces nos olvidamos que apartarse del Señor para adorar a un falso dios es ser desleal al pacto que Dios a establecido con nosotros (Éxodo 32:8). Para seguir la voluntad de Dios, y el orden divino de las cosas, debemos obrar con docilidad y fidelidad de corazón. Es en el corazón que la virtud y el vicio tienen sus raíces. Dios ha dado al hombre “un corazón para pensar y decidir”. El hombre debe sincronizar su corazón con el corazón de Dios. David disfrutó del favor de Dios a pesar de sus errores porque su corazón era conforme al corazón de Dios. Según el Salmista, el hombre virtuoso conoce la ley de Dios y se complace en ella. “La dureza de corazón” es una expresión corriente en el Antiguo Testamento para indicar la oposición del hombre a los planes de Dios. Faraón endureció su corazón para no dejar salir a los israelitas de la tierra de Egipto. Jeremías llama a Israel, una nación totalmente dura de corazón, negativa, infiel y desobediente a la voluntad de Dios. Cristo enseña que Dios debe ocupar el centro de nuestra vida. El corazón del creyente debe ser quebrantado y estar completamente limpio para que Dios habite en el. La fe como virtud básica debe y tiene que estar enraizada en nuestros corazones. El corazón es la sede de las virtudes o de los vicios. El corazón que permanece bajo la influencia o control del Espíritu de Cristo es la fuente de donde brota la virtud. En el Antiguo Testamento el Espíritu de Dios creó y dio vida, el Espíritu dio poder especial a las personas, particularmente a los profetas pero no residía en sus corazones. Sin embargo en esta época Dios ha derramado una efusión especial del Espíritu, a partir del cual se produce una renovación interior en el creyente. El Espíritu Santo actúa como un ente renovador, nuestra vida interior se renueva por su poder. Esta es una renovación que trae como resultado un gozo y alegría sobrenatural. Pablo era consciente de la importancia central del “corazón” y de la fe. Él une el corazón y la fe como base esencial para la salvación. Pablo dice que la dureza de corazón de los gentiles es la razón por la que ellos son ignorantes y se encuentran apartados de Dios. Para él, el corazón del hombre es central; Dios mandó al Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, por el cual clamamos ¡Abba, padre! Aquí hay una relación íntima entre la acción de Cristo y la acción del Espíritu. A partir de esta filiación divina recibimos el derecho a la herencia y la oportunidad de recibir las bendiciones prometidas por Dios y, por implicación, el derecho a todas las virtudes necesarias para obtener esta herencia. La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría. Es una fuente de sabiduría que garantiza el éxito del que la estudia con fe y amor; conducirse como Dios quiere nos permitirá tener éxito en el este mundo y en el venidero. ¡Amén!
septiembre 28, 2011
La prudencia del creyente
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“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes…” (Mateo 25:1-2). La prudencia es como un hábito práctico de contención y actuación precisa. Platón la define como sabiduría práctica, y Aristóteles como el “hábito práctico verdadero, acompañado de razón”. No le toca a la prudencia determinar teórica, abstracta o intelectualmente el fin, sino tan sólo los medios prácticos y concretos conducentes al fin. En esto estaría de acuerdo Kant, el cual, en su Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, habla de la prudencia como de una habilidad en la elección de medios para alcanzar el máximo bienestar y la propia felicidad. La prudencia no tiene el carácter de un precepto categórico o absoluto, sino el de un precepto hipotético (supuesto), esto es, condicionado. La prudencia aparece, como faro y luz de la conducta circunspecta (comportamiento prudente, seriedad), como el ojo del alma pero su fuerza visual no viene meramente de ser una virtud intelectual, sino de la salud interior del hombre. El mero saber moral no convierte a la persona en prudente; los buenos no son los que saben, por el mero hecho de saber, pues muchas veces sabemos lo que es mejor y lo aprobamos, pero seguimos decididamente lo peor. Como dijera en sus Máximas Morales el Duque de la Rochefoucauld , “el mérito de un ser humano no debe juzgarse por sus buenas cualidades, sino por el uso que hace de ellas”. Claro está que la prudencia por su condición de habilidad práctica no ha de ser ciega intelectualmente; la prudencia es razón práctica, pero al fin y al cabo también ejercicio de la razón, pues sin ella no habría virtud. "Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él" (I Samuel 18:14). La razón práctica perfeccionada por la virtud de la prudencia, es el principio genérico, en donde se habrán de insertar luego, los actos concretos de la conciencia. Virtuoso es, el prudente que al obrar piensa en las consecuencias posibles de sus acciones, el que prevé las dificultades que podrían venir debido a sus actos. La prudencia es incorporada a la vida como una exhortación para que vivamos con una actitud serena, a fin de que, por medio de ella, nos comportemos correctamente y con una probada responsabilidad. Ese es el sentido que le da la Biblia cuando nos recomienda pensar que tenemos que morir, a fin de que vivamos nuestros días en la tierra con una profunda prudencia. Un ejemplo de esta actitud, lo encontramos en la parábola de las vírgenes prudentes, donde la vida práctica se orienta hacia el cuidado de la salvación del alma, como corresponde a los santos. También la excesiva prudencia puede volverse finalmente contra sí, resultando imprudente y negando lo que afirma. El excesivamente prudente se pasa de listo y se hace extraño a la vida. La prudencia excesiva no es más que la manifestación de miedo, y muchas sabias y sensatas razones se reducen a formas varias de una misma esclerosis vital. Cuando Cristo dice: “Sed prudentes como serpientes”, se reconoce el derecho de la prudencia, aunque inmediatamente el consejo es completado, añadiendo: “Y sencillos como palomas”, con lo que se limita la prudencia y se le preserva del peligro de degenerar en astucia. ¡Amén!
septiembre 27, 2011
El poder de la Palabra
El Cristianismo empezó entre los judíos; y, por tanto, era inevitable que se expresara en las categorías de pensamiento que eran característicamente judías. Pero, aunque su cuna fue el judaísmo, muy pronto salió al mundo. Treinta años después, ya había viajado por toda Asia Menor, Grecia y había llegado a Roma. La categoría en la que los judíos cristianos concebían y presentaban a Jesús no tenía ningún sentido para los griegos. ¿Cómo debía presentarse el Evangelio al mundo griego? El progreso y la difusión de cualquier idea dependen, no sólo de su fuerza y vitalidad, sino de la predisposición que haya para recibirla. La tarea de la iglesia Cristiana era crear en el mundo griego la predisposición para que ellos recibieran el Evangelio. ¿Tendría un griego que estuviera interesado en el Cristianismo que asumir las ideas mesiánicas y la manera de pensar de los judíos, o podría encontrarse un nuevo enfoque que le hablara a la mente y al corazón desde su mismo trasfondo? El problema era cómo presentar el Evangelio de una manera que hiciera posible que los griegos pudieran entenderlo. Repentinamente, todo se esclareció; en el pensamiento griego y en el judío existía el concepto de la Palabra. Para el judío, una palabra era mucho más que un mero sonido; era algo que tenía una existencia independiente y que de hecho producía resultados. Para el hebreo, la palabra era algo aterradoramente vivo... Era una unidad de energía cargada de poder. Volaba como una bala hacia su blanco. El Antiguo Testamento está lleno de esa idea general del poder de las palabras. Cuando Isaac pronunció la bendición del primogénito sobre Jacob, aun cuando fue con engaño, ya no se podía hacer nada para recuperarla y bendecir a Esau (Génesis 27). La palabra había salido, y había empezado a actuar, y nada la podía detener. En particular vemos la Palabra de Dios en acción en la historia de la Creación. En cada etapa de ella leemos: “Y Dios dijo...” (Génesis 1:3, 6, 11). La Palabra de Dios es Su poder creador. Una y otra vez encontramos esta idea de la Palabra de Dios, creadora, activa y dinámica. “Por la Palabra del Señor fueron hechos los cielos” (Salmo 33:6). “Envió Su Palabra, y los sanó” (Salmo 107:20). “Él envía Su Palabra a la tierra; velozmente corre Su Palabra” (Salmo 147:15). “Así será Mi Palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada para aquello para lo que la envié” (Isaías 55:11). ¿No es Mi Palabra como fuego, dice el Señor, y como un martillo que quebranta la piedra? (Jeremías 23:29). Por todo el Antiguo Testamento está; esta idea de la Palabra poderosa, y creadora. Si las palabras humanas tienen una especie de actividad dinámica; ¡cuánto más la Palabra de Dios! Durante los cien años o más ante de la venida de Jesús, el idioma hebreo dejó de ser una lengua viva. El Antiguo Testamento estaba escrito en hebreo, pero los judíos ya no lo conocían. Los estudiosos sí lo entendían; pero la gente común hablaba el arameo, una lengua emparentada con el hebreo. En aquellas circunstancias los estudiosos tenían que traducir las Escrituras al arameo que era la lengua que la gente entendía. En la sinagoga se leían las Escrituras en el original hebreo, pero con su respectiva traducción al arameo. Los hebreos sabían que Dios es trascendente y debido a ese conocimiento de la trascendencia de Dios, los traductores tenían mucho miedo de atribuirle pensamientos, sentimientos, o acciones humanas. Se esforzaban para no caer en antropomorfismos al hablar de Dios. El Ant. Test. habla corrientemente de Dios usando figuras; y siempre que los traductores se encontraban con antropomorfismo o antropopatismo sustituían el nombre de Dios por la Palabra de Dios. Moisés sacó del campamento al pueblo para encontrarse con Dios (Éxodo 19:7) El traductor pensó que esa era una manera demasiado humana de hablar de Dios, así es que puso que Moisés sacó al pueblo del campamento para encontrarse con la Palabra de Dios. Dios es fuego consumidor (Deuteronomio 9:6); pero ellos tradujeron que la Palabra de Dios es fuego consumidor. Mi mano puso el cimiento de la tierra, y Mi diestra desplegó los cielos (Isaías 48:13) Ellos dicen: Por Mi Palabra he fundado la tierra, y por Mi fuerza he colgado los cielos. Hasta un pasaje tan maravilloso como Deuteronomio 33:27, que habla de «los brazos eternos» de Dios, fue traducido como: El eterno Dios es, tu refugio, y por Su Palabra fue creado el mundo. Está claro que no es más que una simple perífrasis del nombre de Dios, pero el hecho es que la Palabra de Dios se convirtió en una de las expresiones más corrientes de los judíos. El vocablo griego para palabra es logos; pero logos no sólo quiere decir palabra; sino también razón. Para Juan, y para todos los grandes pensadores que usaban esta idea, estos dos significados estaban íntimamente entrelazados. Siempre que usaban la palabra Logos, tenían en mente las dos ideas: la Palabra de Dios y la Razón de Dios. Los judíos tenían un género literario que se llama literatura sapiencial, o de la sabiduría, que contenía los escritos de los sabios de Israel. No son por lo general especulativos ni filosóficos, sino de sabiduría práctica para la vida y los quehaceres cotidianos. El gran ejemplo de la literatura sapiencial en el Antiguo Testamento es el Libro de los Proverbios, en el cual hay ciertos pasajes que le atribuyen un misterioso y eterno poder vivificador a la sabiduría (Sojia). En esos pasajes, la sabiduría aparece, como si dijéramos, personificada, y se concibe como el Agente eterno y colaborador de Dios. La sabiduría es el agente de Dios en la iluminación y en la creación; la sabiduría y la razón son la misma cosa. La Palabra es la luz de los hombres, y la sabiduría es la vida de los hombres. Las dos ideas se amalgaman entre sí rápidamente ahora. La sabiduría tenía esa existencia eterna, esa función iluminadora, ese poder creador que Juan atribuía a la Palabra , el Logos, con el que identificaba a Jesucristo. El desarrollo de la idea de la sabiduría no se detuvo allí. Entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos se siguió produciendo esta clase de literatura sapiencial. Contenía tanta sabiduría concentrada y extraía tanto de la experiencia de los sabios, que era una inapreciable guía para la vida. ¡Amén!
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septiembre 26, 2011
La carga de un apóstol

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septiembre 24, 2011
La verdad como objeto del conocimiento

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septiembre 23, 2011
Elegidos por Dios

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septiembre 21, 2011
El hombre sin Dios

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septiembre 19, 2011
Id, y decid a aquella zorra

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septiembre 18, 2011
Las malas conversaciones

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septiembre 17, 2011
El poder de Su Presencia

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septiembre 15, 2011
Caminando sobre el agua

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septiembre 14, 2011
Un hombre optimista

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septiembre 13, 2011
Carta de divorcio

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septiembre 12, 2011
La angustia del justo
“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen” (Salmos 6:2). El salmista se sentía lleno de angustia e incertidumbre y en su desesperación ora para que el Señor tenga de él misericordia. Los dolores físicos que padecía y su angustia interior le hacían sentirse próximo a la muerte. La angustia permanente es causa frecuente de enfermedades psicosomáticas. Tanto la angustia como la ansiedad provienen de causas internas, que obedecen principalmente a maneras distorsionadas de ver las cosas. Las encrucijadas de la vida, a veces nos ponen ante las situaciones que nos llevan al límite (borde) pero no debemos resignarnos, sino luchar y confiar en el Señor. “Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Betel; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado” (Génesis 35:2-3). Paralizado por el miedo de un potencial ataque cananeo, Jacob fue motivado a regresar a Betel (casa de Dios), al lugar donde había hecho voto en el día de su angustia. Jacob ordenó a su familia que destruyeran todos los ídolos pequeños que habían traídos con sigo. No quería que hubiera nada que cambiara su enfoque espiritual. Hay cosas que sino la quitamos pueden arruinar nuestra fe y nuestra vida espiritual. Si nos purificamos, Dios se compromete a ser nuestro refugio en el día de la angustia. “Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia” (Salmos 9:9). La omnipotencia de Dios es tal que aun sus enemigos más fuertes y empecinados no pueden resistirlo. El juicio de Dios es según verdad y en él no hay injusticia. Por la fe podemos acudir a él, confiar en su poder y en su promesa y descansar en él. “Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias” (Salmos 25:22). El Señor puede encontrar la solución para todas nuestras angustias. Dios puede liberarnos de todas nuestras aflicciones físicas, materiales y espirituales. Podemos orar en el día de la aflicción y Dios oirá nuestras oraciones. “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmos 50:15). Cuando tu relación con Dios está bien, tu puede clamar a él, y recibir de él la repuesta. “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Salmos 91:15). “A Jehová clamé estando en angustia, y él me respondió” (Salmos 120:1). Hermanos oremos porque se siente un temor opresivo. Muchas personas están llenas de aflicción y congojas y no saben cómo resolver sus problemas pero si nos unimos en oración estoy seguro que Dios será movido a misericordia. Jeremías vio a Jerusalén angustiada; en su profecía nos presenta sucesos cercanos y distantes como si todos fueran a suceder muy pronto. “Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos” (Jeremías 4:31). “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado” (Jeremías 30:7). Nada hay imposible para Dios y te aseguro que si ere fiel, a pesar de la angustia, Dios se dispone a cambiar tu situación. “pero de ella será librado”. Hermanos, Dios nos ha prometidos que volveremos a ver días normales y que viviremos en paz y en prosperidad, ya sea que esto ocurra en el presente o en el futuro. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Apocalipsis 3:10). ¡Amén!
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septiembre 10, 2011
La actitud del creyente

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septiembre 09, 2011
Nada me faltará
.“…nada me faltará” (Salmos 23:1). Es importante e imperativo mantener una visión equilibrada y objetiva de la vida. Una persona puede prosperar materialmente, pero esto no es necesariamente una señal de la bendición de Dios. “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17). Laodicea era un centro económico; una ciudad reconocida por la lana de sus ovejas negras y el colirio (polvo oftálmico) que producían. Sin embargo, Cristo contrasta la riqueza material de esta iglesia con su pobreza espiritual. Por otra parte, hemos vistos hombres y mujeres fieles sufrir carencias y experimentar escasez, sin que esto signifique, que están viviendo una vida en pecado o que haya una maldición sobre sus vidas. Debemos ver nuestro tránsito por la vida como un breve interludio en la tierra, durante el cual, pueden haber privaciones y sufrimientos. Como hijos e hijas de Dios, estamos bien protegidos y reguardados. Los que pertenecen a Dios, son guiados por el Espíritu Santo porque no pertenecen a un impostor, sino al creador y Señor de todas las cosas. Al impostor no le interesa el bienestar del rebaño, sino la satisfacción de sus deseos personales y de su propia avaricia. Un rebaño necesita de la dedicación y administración de su dueño porque solo a su dueño le interesa la condición de sus ovejas. El impostor deja que las ovejas se apacienten sola, de esta forma son una presa fácil de las fieras; cuatreros; tormentas y otros fenómenos naturales. “Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado” (Deuteronomio 8:7-10). Dios le promete a su pueblo abundancia de agua, en contraste con la experiencia de Israel en el desierto. La tierra de Canaán era una tierra donde había una abundancia de productos agrícolas. Producía trigo, cebada, vides, higos y granados. Canaán también era una tierra de olivares y de miel. En Canaán, Israel iba a tener comida en abundancia. Allí, no comerían el pan con escasez como lo habían comido durante su jornada por el desierto. Esta descripción de la riqueza mineral de Canaán presupone la descripción del territorio ideal de Israel. Después de conquistar a Canaán y de gozar de la abundancia de la tierra prometida, Israel tenía que bendecir a Dios y agradecerle por la comida y por la tierra fértil que él había dado. Hermanos acuérdate de Jehová tu Dios, y él cuidará de ti y “sabrás que hay paz en tu tienda; (el Señor) visitarás tu morada, y nada te faltará” (Job 5:24). Si te siente preso, como una oveja acorralada, hoy Dios te da una palabra: “El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan” (Isaías 51:14). A Dios le interesa liberarte y proveer para tus necesidades, solo confía en él. El río de Dios está fluyendo y Dios quiere que tu beba de sus aguas. “Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina” (Ezequiel 47:12). La naturaleza vivificante del agua que fluye del templo, es de tal magnitud que puede cambiar tu situación. El poder de Dios puede transformarte y transformar tu economía. Aun cuando te sienta confundido y haya perdido toda esperanza, Su poder te puede sanar. ¡Amén!
septiembre 08, 2011
Resultados de la encarnación del Hijo de Dios
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septiembre 07, 2011
Una conciencia iluminada

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septiembre 06, 2011
Sea Jehová vuestro temor

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