abril 02, 2012

Enfrentando Oposición

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Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo… (Mateo 4:1-11). A menudo el poder y la autoridad de Jesús fueron desafiados durante su ministerio terrenal. Su poder fue desafiado por Satanás en una serie de tentaciones y confrontaciones. Muchas de las oposiciones al poder de Dios en nosotros vienen a través de las circunstancias de la vida. Pero Satanás siempre está detrás de cualquier circunstancia para impedir el flujo del poder divino en nuestra vida. Hay muchas de estas oposiciones que vienen a través de otras personas, pero siempre debemos recordar que no son las personas las que se oponen a nosotros, sino que es Satanás que las utilizas. Ellas son usadas por Satanás para influir en nuestros pensamientos y modelos de conducta. Satanás es la fuerza que opera en tu contra. No cometa el error de pensar que porque usted pertenece a la iglesia y experimenta el poder de Dios será amado por todos, no todos estarán de acuerdo con usted. Los escribas y fariseos se opusieron a la autoridad de Jesús porque el Señor no estaba de acuerdo con sus tradiciones. La demostración del poder de Dios no es aprobada por las tradiciones culturales ni por las denominaciones religiosas. Los religiosos cuestionaron la autoridad de Jesús basándose en su condición social y a ti también te van a cuestionar por esto: “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, le vienen a éste todas estas cosas?” (Mateo 13:55-56).Uno preguntó: “¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve” (Juan 1:46). Las personas cuestionaron la autoridad de Jesús una y otra vez. “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio esta autoridad?” (Mateo 21:23). Su poder y autoridad pueden ser desafiados por aquellos que sienten que usted no está en el nivel social al que ellos pertenecen, o porque no tiene una educación formal como la suya, o porque usted no es un egresado de una universidad prestigiosa etc. Pero lo más importante es ser aprobado por Dios (Hechos 2:22). El poder demostrado por Jesús no dependía del sistema de doctrinas sostenidas por los líderes religiosos de Israel. Sus enseñanzas no estaban de acuerdo con sus teorías y creencias. Él enseñó con autoridad, no con vana palabrería ni con una mente embotada como enseñaban los Escribas y fariseos. Muchos me dirán que soy una persona demasiado emotiva o que enseño con demasiada rigidez y autoridad pero eso no es importante. La enseñanza y dedicación de Jesús era simple pero muy poderosa. Algunos te aconsejarán que predique mensajes más profundos, y teológicos y con menos emotividad pero ¿es eso lo que Dios quiere? Pablo dijo: “Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5). El poder de Dios es desafiado por aquellos que están viviendo en el error: “Entonces respondió Jesús y les dijo: Erráis porque no conocéis las Escrituras, ni tampoco el poder de Dios” (Mateo 22:29). El hombre que camina por la fe a menudo irrita al hombre natural. Esteban era un hombre de fe y poder (Hechos 6:8). Su estilo de vida y testimonio irritaba a los líderes religiosos de su tiempo de tal manera que ellos se "enfurecían en el corazón" (Hechos 7:54) y lo apedrearon hasta la muerte. Cuando usted se mueve más allá del punto de bendición espiritual y pasa a la esfera de poder y autoridad, es desafiado. Recuerde que todos estos desafíos vienen de Satanás o de personas influenciadas por él. Usted debe reconocer cual es la verdadera fuente de oposición. “Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne,…” (Efesios 6:12). Satanás no es afectado por la lógica, intelecto, o debate teológico. Jesús no desperdició su tiempo argumentando o debatiendo sobre su autoridad espiritual. No detenga el flujo del poder de Dios en tu vida. Cuando Jesús entró en la casa de Jairo para sanar su hija Él enfrentó la incredulidad. Jesús no permitió que la incredulidad lo detuviese. Él enfrentó la oposición y cumplió el propósito de Dios. Él nos ha dado poder sobre todo poder del enemigo pero es usted que debe usar ese poder. Cuando enfrente un desafío de Satanás, use su autoridad espiritual en el nombre de Jesús. Usted tiene poder sobre TODO poder del enemigo y sobre TODA fuerza negativa. ¡Amén!

marzo 27, 2012

Las Operaciones del Espíritu Santo

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13-14).Hay una determinada economía tanto en la creación como en la obra de redención; las Escrituras nos hablan del Padre y de nuestra creación, del Hijo y de nuestra redención, y del Espíritu Santo y de nuestra santificación. El Espíritu Santo tiene su propia personalidad, y un mérito distinto al del Padre y al del Hijo; y por lo tanto, deberíamos distinguir entre la obra redentora de Cristo para nuestra salvación, y su aplicación. Cristo cumplió con todas las demandas de la justicia divina pero su obra no ha sido terminada todavía. Jesús continúa intercediendo por nosotros con el propósito de hacernos poseedores de todas las bendiciones de la salvación. La tarea de aplicar los beneficios de la muerte y resurrección de Cristo es realizada por el Espíritu Santo. Pero aunque esta obra sobresale en la economía de la redención, no puede, ni por un momento, separarse de la obra de Cristo. Las Escrituras demuestran con claridad que no todas las operaciones del Espíritu Santo son parte esencial de la obra salvadora de Jesucristo. La penetración intelectual, y la capacidad para entender los problemas de la vida, son el resultado de la iluminación del Espíritu Santo. El Espíritu vino y descansó sobre los setenta ancianos que habían sido designados para ayudar a Moisés en el gobierno y en la administración de justicia. Hay también un reconocimiento claro de la operación del Espíritu Santo en la esfera intelectual. Eliú habla de esto cuando dice: “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32: 8). Josué fue elegido como el sucesor de Moisés, porque tenía el Espíritu del Señor (Números 27: 18). Cuando Saúl y David fueron ungidos como reyes, el Espíritu del Señor vino sobre ellos. El Espíritu de Dios también obró con claridad en los profetas como el Espíritu de revelación. David dice: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua’’ (II Samuel 23: 2). Nehemías testifica: Les soportaste por muchos años y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas pero no escucharon (Nehemías 9: 30). Ezequiel habla de una visión por el Espíritu: “Luego me levantó el Espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto” (Ezequiel 11: 24). Zacarías dice: “Y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas” (Zacarías 7:12). El Espíritu, es el que le da origen a la nueva vida, la hace fructificar, la guía en el proceso de desarrollo, y la conduce a su destino final. El Espíritu Santo es el que da origen, sustenta, desarrolla y guía la vida, y controla los devastadores resultados e influencias del pecado con el único propósito de preservar la vida. Nuestra nueva vida nace, se nutre y es perfeccionada por el Espíritu. Por medio de esta operación especial el Espíritu Santo destruye el poder del pecado, transforma al hombre a la imagen de Dios y lo capacita para obedecer, para ser sal de la tierra, y luz del mundo. El pacto por medio del cual Dios hizo provisión para la salvación de los pecadores, es el pacto de gracia, y así como el Mediador del pacto apareció “lleno de gracia” de tal manera que podemos recibir de su plenitud “gracia sobre gracia”, Juan 1: 16, 17, de la misma manera también el Espíritu Santo se llama “el Espíritu de gracia”; puesto que toma de “la gracia de Cristo” y nos la confiere. La gracia es un atributo de Dios, y una de sus perfecciones divinas. La gracia es el favor inmerecido o amor de Dios para el hombre en su estado de pecado y culpa, que se manifiesta en el perdón del pecado y en la liberación de la pena merecida. La gracia está relacionada con la misericordia de Dios y se distingue de su justicia. Es una designación de la provisión que Dios hizo en Cristo para la salvación del hombre. Cristo como el Mediador es el receptáculo viviente de la gracia de Dios. Pablo habla repetidas veces, en las salutaciones finales de sus Epístolas, de “la gracia de nuestro Señor Jesucristo”, y nos recuerda la gracia de la que Cristo es la causa. Juan dice: “La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”, (Juan 1: 17). La palabra “gracia” se usa para designar el favor de Dios tal como se manifiesta en la aplicación de la redención por medio del Espíritu Santo. Es comprensivo que se use este nombre para los dones, las bendiciones y las gracias espirituales que son producidas en los corazones y en las vidas de los creyentes por medio de la operación del Espíritu Santo. ¡Amén!
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febrero 16, 2012

Las riquezas de la gracia

Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad…” (2 Corintios 8:1–6). El sacrificio de Cristo no empezó en la cruz. Ni siquiera con su nacimiento. Empezó en el Cielo, cuando se despojó de su gloria para venir a la tierra. El verdadero creyente es aquel que pone en acción sus mejores sentimientos. Es una verdadera tragedia cuando nuestros impulsos no pasan a la acción y cuando nuestros deseos no pasan de ser eso “buenos deseos”. Aunque ofrendar es algo loable, no todos están listos para hacerlo. “No todos los hombres consideran que es una bendición dar, ni lo relacionan con la gracia de Dios”. Las tres iglesias que Pablo fundó en Macedonia eran las que estaban en Filipos, Tesalónica y Berea. De estas congregaciones, la de Filipos repetidamente envió ayuda financiera a Pablo mientras él estaba en Tesalónica y más tarde cuando estaba bajo arresto en Roma, solo ellos fueron generosos con el apóstol Pablo. (Filipenses 4:16–18). Las iglesias y los creyentes simplemente deben limitarse a hacer el trabajo que Dios requiere. Pablo dice que Dios es el agente por medio del cual se concede la gracia, así evita provocar una competencia innecesaria entre las iglesias. Los macedonios sabían que durante sus sufrimientos el Señor nunca les falló; esto hizo posible que su gozo fuera ilimitado, a pesar de su pobreza, eran personas generosas. Cuando Pablo habla de “la riqueza de su generosidad”, es como cuando habla de “las riquezas de la gracia de Dios” (Efesios 1:7) “las riquezas de su benignidad” (Romanos 2:4) “las riquezas de su gloria” (Romanos 9:23) o “la riqueza de un entendimiento pleno” (Colosenses 2:2). Pablo ve las riquezas en relación con Jesucristo y la obra de redención y esto fue lo que observó en las iglesias de Macedonia. Por lo que testifico que dieron según sus posibilidades y más allá de sus posibilidades. Sin ningún tipo de presión por parte de Pablo o sus colaboradores, los macedonios estuvieron listos para dar. En forma espontánea expresaron su deseo de dar. Por su Palabra y su Espíritu, Dios abrió sus corazones para que reaccionaran de forma generosa. Si los macedonios hubiesen donado una determinada suma, Pablo habría estado agradecido. Pero fueron más allá de todas las expectativas. El entusiasmo que desplegaron al dar estuvo dirigido al Señor. Jesús fue el receptor de su gratitud por los dones espirituales que habían recibido de él. Sabemos que Dios nos revela su voluntad a través de las Escrituras y la predicación del evangelio. Él está en control mientras dirige y guía a su pueblo para que viva una vida llena de gratitud. Debemos hacer de Jesucristo el centro de nuestras vidas de tal manera que sea él quién reciba el honor, la alabanza y la gloria por las obras que realizamos. Pablo dice, “vosotros conocéis”, lo que significa que ellos habían experimentado personalmente y habían llegado a conocer la gracia de Cristo. Ellos estaban en condiciones de hablar y de testificar de sus experiencias. Pertenecían a Cristo Jesús y habían recibido de él incontables bendiciones. El Señor Jesucristo nos concede libremente su gracia, y él espera que nosotros reflejemos su gracia. Pablo da una explicación de la gracia que el Señor Jesucristo nos concede. Pablo enseña junto a otros escritores del Nuevo Testamento de la preexistencia de Jesús. Las riquezas de Jesús no tienen que ver con su existencia terrenal sino con su estado preexistente. Pablo escribe a los corintios y le dice: Por ustedes Jesucristo se hizo pobre. Pero ¿cuál es el sentido de la expresión se hizo pobre? ¿Se identificó con aquellos que son económicamente débiles? Jesús se identificó con los débiles cuando dijo: “Los zorros tienen sus cuevas y los pájaros de los aires sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene un lugar donde recostar su cabeza” (Mateo. 8:20). Pero durante su ministerio terrenal Jesús no despreció a los ricos. Comió en sus casas, le dio consejo al joven rico, y estuvo “con los ricos en su muerte” (Isaías 53:9). ¿Se relacionó únicamente con los pobres en espíritu, los mansos que son llamados bienaventurados? No, porque sus discípulos Juan y Santiago, a quienes él llamó “hijos del trueno”, estaban lejos de ser mansos y humildes (Lucas 9:54; Mateo 20:21). Enviar a su Hijo para que naciera, sufriera y muriera por los pecadores es el regalo indescriptible de Dios. Abandonando su gloria, Nace para que el hombre no muera más, Nace para levantar a los hijos de la tierra, Nace para darles un segundo nacimiento. ¡Amén!




febrero 09, 2012

No limite tu fe


“Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:14-16). En Jesús se personifica el eterno propósito de Dios. Los escritores del NT rara vez separan la cruz [los sufrimientos del Mesías] de la resurrección [la victoria del Mesías]; rara vez piensan en el sacrificio del Mesías sin pensar en su triunfo. Los cristianos somos personas que pertenecemos a Dios, porque Dios nos ha elegido para una labor en el mundo, esto es, para proclamar el Evangelio y defender el propósito de Dios; es preciso decir que Dios nos ha elegido y marcado con un propósito. Hemos sido elegidos y destinados a vivir con él en el tiempo y en la eternidad. En el mundo tenemos que obedecer Sus leyes y reproducir la vida de Dios. Se nos ha encomendado la tarea de ser diferente y de reflejar la luz de Dios. Cuando hacemos la voluntad de Dios; existe la posibilidad de enfrentar numerosas persecuciones y adversidades, sin embargo, aunque la persecución sea sangrienta y agresiva, nuestra defensa de la fe debe ser hecha con humildad y sencillez de corazón. Nuestra defensa de la fe debe ser lo suficientemente inteligente y clara. “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). No limitemos nuestra fe a nuestras capacidades y fragilidad humana. La muerte del Mesías en la cruz y su resurrección como quiera que la expliquemos representan el triunfo definitivo del creyente y su completa restauración. Al ser restaurada nuestra relación con Dios, su poder está a nuestra disposición. A Pablo le fue dicho: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. La debilidad del creyente es un cauce por medio del cual fluye el poder de Dios. Pablo se refiere a la muerte del Señor y dice: “Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros” (2 Corintios 13:4). Jesús se sacrificó a sí mismo para restablecer nuestra relación con Dios. La obra del Mesías es infinita en su aplicación; nosotros, por mucho que suframos, no podremos redimir a nadie, ni siquiera a nosotros mismos pero Jesús puede redimir a todos los que se acercan a él por medio de la fe. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:9-10). Como he dicho más arriba nuestra victoria no depende en absoluto de nuestras habilidades ni de nuestros recursos, sino del poder de Jesús. “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados,…”. ¡Amén!



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febrero 06, 2012

Pirañas en el río

«Me condujo nuevamente a la entrada de la Casa, y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la Casa hacia el oriente, porque la fachada de la Casa miraba al oriente, y las aguas venían desde abajo, del lado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó afuera, por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar una vuelta por el camino de afuera, hacia el exterior, por el camino que daba al oriente, y he aquí las aguas salían por el lado sur. Cuando el varón salió hacia el oriente con el cordel en su mano, midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas, hasta los tobillos. Otra vez midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas, hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas, hasta los lomos. Midió otros mil, y ya era un río por el que no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado» (Ezequiel 47:1-5). Este río simboliza la gracia, la vida y las bendiciones que provienen de Dios y que fluyen de su trono. Ezequiel dice que la muerte le sedería su lugar a la vida [simbolizado esto por la sanidad], si esto es correcto, no entiendo por qué hay tantas pirañas y depredadores en las iglesias. No podemos negar que del costado herido del Mesías aún está fluyendo el río de Dios, Jesús es tanto el templo como el altar de donde brota este río de sanidad. «Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y Él te daría agua viva» (Juan 4:10). El Mesías es el agente divino de la redención y lo que vemos en este pasaje es una ilustración de lo que ocurre con la redención espiritual. «Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, Y cavaron para sí cisternas, Cisternas rotas que no retienen el agua» (Jeremías 2:13). Israel abandonó al único Dios verdadero por un objeto indigno de adoración, construyó su propio sistemas religiosos para determinar la verdad, pero estos sistemas no tenían ningún valor. Si entiendo bien estas pirañas no están en el río de Dios sino en estos estanques construidos y defendido por el hombre pero aborrecido por Dios. Las pirañas son extremadamente voraces y cuando se excitan, pueden convertir a un mamífero en un montón de hueso. A muchos le cuesta mantener su adhesión a Dios [tienen dificultades]; estas personas son como el mar muerto, en sus aguas bituminosas, no hay vida animal ni vegetal. Es notable la visión del río que fertiliza las tierras. La presencia de Dios nos hace fértil y productivos. El Dios invisible se manifiesta por medio de la vida que nos comunica, sin Dios somos completamente estéril. «El que cree en mí, como dijo la Escritura, de su vientre fluirán ríos de agua viva. Esto dijo acerca del Espíritu que iban a recibir los que creyeran en Él, porque todavía no había Espíritu, pues Jesús no había sido aún glorificado» (Juan 7:38-39). Los que creen en Jesús, se convierten en canales para la revitalización espiritual de La Iglesia. La figura de ríos contrasta con la de «una fuente», e ilustra la diferencia entre el nuevo nacimiento y la experiencia de la plenitud de una vida llena del Espíritu. Juan interpreta las palabras de Jesús como una referencia al derramamiento del Espíritu Santo que todavía estaba por ocurrir. La plenitud del Espíritu sería una bendición que todo el pueblo de Dios podría experimentar. El Espíritu Santo le dio poder a la Iglesia el día de Pentecostés y desde entonces ha estado al alcance de todos los que aceptan a Jesús como su Salvador. «Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y cuyos cabellos eran como lana purísima. Su trono era de llamas de fuego, y éste tenía ruedas de fuego abrasador. Un río de fuego corría y salía de delante de Él. Millares de millares lo servían, y millones de millones estaban de pie ante su presencia. Entonces el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos» (Daniel 7:9-10). Si no dejamos que el río de Dios corra por nuestro interior, lo harán los ríos llenos de pirañas y depredadores. ¡Amén!

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febrero 03, 2012

Cuando Dios desciende

.“Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho” (Deuteronomio 11:7). Cuando existe un letargo en el pueblo de Dios el cumplimiento de las promesas de Dios se detiene y el trabajo de los siervos de Dios se hace penoso e insoportable. Es difícil trabajar donde no hay nada de la presencia de Dios cuando existen condiciones así, es necesario que se rompan los cielos. “¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!” (Isaías 64:1-2). Necesitamos que Dios haga a favor nuestro las mismas cosas que hizo a favor de la iglesia primitiva. No podemos oír con el oído físico, sólo con el auxilio del Espíritu Santo podemos “percibir” con el “corazón” el sentido espiritual de los actos de Dios. Cuando hay presencia de Dios, el Espíritu Santo nos revela no solo los poderosos hechos del pasado realizados por Dios sino también las maravillas del presente; cosas que ningún ojo vio ni oído oyó jamás. Estas cosas estaban totalmente ocultas de la sagacidad humana cuando los profetas las predijeron y no fueron comprendidas por ellos ni creídas por la nación de Israel. Es después de la venida del Mesías que podemos entenderla por la enseñanza interior del Espíritu. “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,  lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual (1 Corintios 2:12-13). En las múltiples crisis de la vida, a veces alzamos nuestros ojos a Dios y anhelamos su presencia. Buscamos así una respuesta o una solución. La presencia de Dios en nuestras vidas nos garantiza que él responderá a nuestras necesidades. Su presencia es de gran bendición para cada uno de nosotros. Dios no se esconde de nosotros, él siempre está disponible para escuchar nuestras plegarias. Los que creemos en el Mesías y en las Escrituras podemos creer en Dios. El está al lado de los que lo buscan y promete darle grandes bendiciones a cada uno de sus hijos. Podemos regocijarnos al saber que Dios nos ama, nos escucha y nos socorre. Dios no permanecerá airado para siempre los cielos se romperán y su Espíritu descenderá con poder y gran gloria sobre el verdadero pueblo de Dios. “Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Isaías 64:7). Si entendiéramos la intervención de Dios como una expresión de su misericordia, de su bondad, de su compasión y de su gran amor; comprenderíamos la necesidad que tenemos de buscar a Dios.  Apelemos con fe y confianza al carácter paternal de Dios. Podemos captar el mensaje espiritual, reconociendo la venida del Mesías a nuestros corazones tanto en el momento de nuestra conversión como en muchas de nuestras experiencias espirituales. Jesús vino y cumplió su misión en la tierra y nos dejó con la responsabilidad de llevar su mensaje a todos los que no han tenido la oportunidad de escuchar y aceptarlo. Esto es un desafío que nos mantendrá ocupados hasta que él venga por segunda vez. Ningún poder del infierno ni terrenal puede impedir el mover del Espíritu Santo. Satanás ha descendido en estos últimos días con gran ira pero ni Satanás ni los demonios ni ningún poder terrenal pueden asaltar a la iglesia si el Espíritu Santo está en ella. ¡Que se habrán los cielos! ¡Amén

enero 27, 2012

Los secretos de Dios

“¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?” (Job 11:7). Dios es incomprensible, pero puede ser conocido, conocerlo es un requisito indispensable para la salvación. “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18). Dios no precisa de nuestras pequeñas ideas ni de nuestros consejos para ser Dios, él es el Dios todopoderoso, el creador y sustentador de todas las cosas. Es un absurdo concebir a Dios, tal como es visto por nuestros toscos sentidos. Nosotros solo podemos conocer a Dios hasta donde él se ha dado a conocer y sin embargo, es preciso conocerle para ser salvo. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). En este versículo aparece un marcado contraste entre “el Dios verdadero” y los dioses falsos. Jesús nos ha dado ha conocer al Dios verdadero y tener este conocimiento implica tener la vida eterna. “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20). Juan utiliza un juego de palabras para darnos a entender lo que significa tener vida eterna.  Es necesario conocer al Señor y permanecer en él. Pensemos en las fórmulas paulinas más importantes, “en él”, “en Cristo”, “en Cristo Jesús”, que ocurren 164 veces en sus escritos. Por medio de estas expresiones, Pablo nos enseña que hemos sido escogidos “en él antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4), llamados (1 Corintios 7:22), hechos vivos (Efesios 2:5), justificados (Gálatas 2:17), creados “para buenas obras” (Efesios 2:10), santificados (1 Corintios 1:2), enriquecidos “en él, en toda palabra y en toda ciencia” (1 Corintios 1:5). El apóstol nos dice que únicamente en el Mesías tenemos redención (Romanos 3:24), vida eterna (Romanos 6:23), justificación (1 Corintios 1:30), sabiduría (1 Corintios 4:10), libertad de la ley (Gálatas 2:4), y toda bendición espiritual (Efesios 1:3). Lutero habla repetidamente de Dios como del “Deus Absconditus (el Dios escondido) para distinguirlo del Deus Revelatus (el Dios revelado). En algunos pasajes hasta habla del Dios revelado, como que aún está escondido, en vista del hecho de que no podemos conocerlo plenamente ni siquiera por medio de su revelación especial. Calvino consideraba que para el hombre es imposible investigar las profundidades del Ser de Dios. “Su esencia”, dice, “es incomprensible de tal manera que su divinidad escapa completamente a los sentidos humanos”. Los reformadores no negaban que el hombre puede saber algo de la naturaleza de Dios por medio de la creación, pero afirmaban que el hombre puede adquirir el verdadero conocimiento de Dios únicamente por medio de la revelación especial, y bajo la iluminadora influencia del Espíritu Santo. Gracias a Dios que no nos hemos quedados en la oscuridad, sino que hemos sido alumbrados por la luz de Su divina Palabra como decía el salmista: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. El único medio objetivo que tenemos para conocer a Dios, es su Santa Palabra, los demás son medios sujetivos que pueden llevarnos a concebir a Dios de una forma equivocada. Lo lamentable es que muchos no estudian las Escrituras ni contribuyen con su enseñanza; muchos están fascinados con los artistas y los conciertos como si el arte fuera el medio para conocer al Dios verdadero. La adoración es lo que nosotros les damos a Dios, la Palabra es lo que Dios nos da a nosotros;  la adoración es finita, la Palabra es infinita, etc. ¡Amén!
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