junio 30, 2014

Absorbiendo la Palabra


(Salmos 1:6)

“Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá”. Dios quiere que el ser humano tenga felicidad, pero la felicidad verdadera sólo se encuentra en el camino del Señor. Cualquier varón o mujer, cualquier ser humano puede escoger el camino de la vida y salvación; está abierto para todo el que quiera entrar. Dios se encarga de disipar nuestros temores y se compromete a suplir todas nuestras necesidades. Dios cuida de los suyos y evita que sean destruidos por el mal. El camino del Señor tiene un costo, no debemos dejarnos influenciar por los consejos de los impíos ni elegir compañeros perversos. Existen los que se burlan de los hechos sobrenaturales y de las convicciones morales basadas en la revelación bíblica. ¡Apártate de ellos!
“Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor” (Salmos 2:11). La Palabra de Dios se escribió para ser estudiada, comprendida y aplicada. Las Escrituras expresan nuestros más profundos anhelos, y pensamientos. Poco a poco nos llevan a ser lo que Dios ha pensado desde el principio: hombres y mujeres con temor de Dios, santos y que viven para Él. Usted puede aprender a seguir a Dios al meditar en su Palabra. Meditar significa pasar tiempo leyendo y pensando en lo que ha leído. Además significa pensar acerca de cómo cambiar con el fin de poder vivir como a Dios le agrada. Conocer y meditar en la Palabra de Dios son los primeros pasos para aplicarla a nuestro diario vivir. Si usted quiere seguir a Dios de cerca, debe conocer lo que Él dice. Mientras más conozcamos el punto de vista de las Escrituras, más recursos cognoscitivos y espirituales tendremos para tomar nuestras decisiones. Debemos asimilar la Palabra de Dios; debemos pensarla y aplicarla a nuestra vida. Si nuestra mente está moldeada por la Biblia, los efectos serán evidentes en todos los aspectos de la vida.
“Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad…” (Salmos 4:4). Cuando la sabiduría de Dios se aplica en nuestras vidas, el fruto (resultados o productos derivados) que ella produce en nosotros es bueno y recibe la aprobación de Dios. Nosotros debemos absorber la Palabra de Dios, para producir hechos y actitudes que lo honren. Para alcanzar logros que valgan la pena, debemos tener la Palabra de Dios en nuestro corazón. Apelamos a la misericordia de Dios para recibir de él salvación, ayuda y poder. Dios es quien nos da la vida, y solamente cuando tenemos vida espiritual es cuando podemos alabar y adorar a Dios. La angustia nos quita la fuerza; las enfermedades y luchas nos desgastan, por eso Dios nos promete renovar nuestras fuerzas. Si confiamos en él, se producirá en nosotros un cambio renovador por el poder de Su Espíritu. Los fieles son los que están junto al rio de Dios; sus raíces están juntos a los arroyos subterráneos del Espíritu Santo.
No son como el tamo que arrebata el viento, el tamo es símbolo de una vida infiel que vaga sin dirección. Son granos de excelentes calidad; el grano bueno es símbolo de una vida fiel que Dios puede utilizar. A menudo la gente piensa que será libre si escapa de Dios. Sin embargo, siempre serviremos a alguien o a algo, ya sea a un rey humano, a una organización o a nuestros propios deseos. La única ruta segura hacia la libertad es servir sinceramente a Dios, el Creador. Él puede liberarnos para que lleguemos a ser las personas que Él siempre quiso que fuéramos.
Cada nación es limitada, pero Dios es trascendente. Si tiene que elegir entre depositar su confianza en Dios o en los hombres o en las naciones, ¡elija a Dios! Nuestro mundo tiene muchos líderes que se jactan de su poder, que se quejan y se enfurecen contra Dios, que prometen tomar el poder y formar su propio imperio. Pero Dios se ríe debido a que el poder proviene de Él, y puede quitárselo cuando quiera. No debemos tener miedo cuando los tiranos se jacten. Todos ellos están en las manos de Dios. Cristo no es sólo el Rey escogido por Dios, sino que también es Rey en nuestros corazones y en nuestra vida. Para estar listos para su venida, debemos someternos a Su dominio. Cuando las circunstancias se vuelven contra nosotros es tentador pensar que Dios también lo está. Pero es todo lo contrario. Cuando algo parece estar en nuestra contra, Dios es el único que está a nuestro favor. Si parece que la vida está en contra suya, no culpe a Dios: ¡búsquelo!
La seguridad de una oración contestada te dará la paz que busca y anhela. Es más fácil dormir bien cuando aceptamos, con plena seguridad, que Dios tiene las riendas de todas las circunstancias que nos están afectando. Si usted se pasa la noche despierto, por la preocupación y no puede cambiar las circunstancias, derrame su corazón en oración delante de Dios y agradézcale porque Él lleva las riendas de todo. Luego, ¡descanse!
Dios nos escucha y nos responde cuando lo llamamos. A veces pensamos que Dios no va a escucharnos porque hemos caído por debajo de sus normas al no vivir una vida recta. No obstante, si hemos confiado en Cristo como Salvador, Dios nos ha perdonado y nos escucha. Cuando sienta que sus oraciones están rebotando en el techo, recuerde que como creyente ha sido apartado por Dios y que Dios lo ama. Él escucha y responde, aun cuando sus respuestas no sean lo que nosotros esperamos. Analice sus problemas a la luz del poder de Dios en vez de mirar a Dios en la sombra de sus problemas. ¡Amén!

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