agosto 27, 2011

No te harás imagen

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.  No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Éxodo 20:4-5). ¿Qué nos sugiere la palabra “idolatría”? Israel estaba rodeado de gente que adoraba imágenes a las cuales también se les llamaba dioses. Como ninguna figura podía representar adecuadamente a Dios, el Señor prohibió que se le crearan imágenes, tanto de tipo material como conceptual. En este aspecto, los israelitas se convirtieron en un caso único entre los pueblos vecinos. Los intentos de los hombres de representar a Dios a través de una  imagen, produce un cuadro distorsionado de su verdadera naturaleza. “Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden. ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?” (Isaías 44:9-10). Las personas que les sirven a las imágenes son ignorantes espirituales; carecen del conocimiento de Dios, y fomentan su idolatría para su propia vergüenza. Rechacemos las representaciones inmorales y degradantes de Dios, y las representaciones copiadas de los cultos paganos. Las imágenes deshonran a Dios, porque empañan su gloria. Concebir imágenes de Dios es un acto de impiedad; porque con esta clase de corrupción adulteramos la majestad de Dios. Las imágenes esconden inevitablemente la mayor parte, de la verdad acerca de la personalidad y del carácter de Dios. Cuando Aarón hizo el becerro de oro, y con esta imagen él tenía el propósito de honrar a Dios pero no es difícil ver que un símbolo de esta naturaleza en realidad es un insulto a Dios, ¿qué idea de su carácter moral, de su justicia, bondad, paciencia, se  pueden colegir de la contemplación de una estatua de un becerro? Así como este becerro ocultaba la gloria de Dios, así también el crucifijo empaña la gloria de Cristo, porque oculta su deidad, su victoria en la cruz, y su naturaleza real. Jesús es el Rey de reyes y él Señor de señores. ¿Cómo lo puede representar un crucifijo? Dios es espíritu y por esta razón debemos desaprobar la idolatría y el materialismo. La Biblia condena la reverencia, adoración o semiadoración que las multitudes rinden a las imágenes y pinturas religiosas. Satanás le ofreció a Jesús el mundo entero si se ponía de rodillas y le adoraba. Pero la repuesta de Jesús fue firme: “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás” (Deuteronomio 6:13). No te olvide de Dios cuando sea próspero. La prosperidad, puede nublar nuestra visión espiritual, porque tiende a hacernos autosuficientes. Lo mismo puede suceder en nuestra iglesia. Cuando las iglesias crecen en números, y tienen buenos programas y edificios, fácilmente llegan a ser autosuficientes y menos sensibles a su necesidad de Dios. “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” (Isaías 42:8). El nombre de Dios expresa su verdadera esencia y su inmutable fidelidad. “Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro” (Isaías 48:11). Maurer, en lugar de “mi nombre” en el v. 9, usa “mi gloria” como en la cláusula siguiente; y traduce: “¡Cuán (desvergonzadamente) ha sido profanada mi gloria!” La idolatría profana la gloria de Dios.  La gloria divina se revela en la creación, y de manera particular en el hombre hecho a imagen de Dios. Somos nosotros los que debemos reflejar la gloria de Dios, no una imagen. El que se glorifica a sí mismo comete el grave pecado de robarle a Dios el honor que le es debido. ¡Amén!
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario